En miércoles fríos
la estación oscura
a poetas cobardes
les mete pavura.
Sin embargo cuando
viene tu figura
firme y taconeando
vos la haces pintura.
Trompa de elefante, ojos de dragón!
Pasti, vuelves arte Constitución!
Desacreditan mi arte
de seducción mis gomías,
en noches de tanguerías
y sin parar de mirarte.
Caen sentados de traste,
sus ratones no dan tregua.
Me dicen guacho, robaste,
qué haces con tremenda yegua!
Trompa de elefante, ojos de dragón!
Pasti, flor del sur en Constitución!
Entonces yo les comento
que vos derrochas dulzura,
y ese rasgo en tu hermosura
produce una envidia sana.
Menos mal que no les cuento
lo que hacemos en la cama.
Me enloquece tu mirada,
me atropello con tus labios
y entre salivas resbala
el mensaje de los sabios.
Tus ojos entrecerrados
parecen mirar lo eterno.
Rodando desaforados
burlamos noches de invierno.
En este juego convexo
tu espalda eclipsa mi ombligo.
Tu sexo para mi sexo
el más milagroso abrigo.
Tu espalda contra mi pecho,
tus pechos en el espejo
que refleja desde el techo
pecaminosos reflejos.
Trompa de elefante, ojos de dragón!
Pasti, flor del sur en Constitución!
Y entonces yo les comento
que vos derrochas dulzura,
y ese rasgo en tu hermosura
produce una envidia sana,
imagínate si cuento
lo que hacemos en la cama.
27 de agosto de 2013
6 de abril de 2011
19 de marzo de 2011
Para leer en forma interrogativa
Has visto,
verdaderamente has visto
la nieve, los astros, los pasos afelpados de la brisa...
Has tocado,
de verdad has tocado
el plato, el pan, la cara de esa mujer que tanto amás...
Has vivido
como un golpe en la frente,
el instante, el jadeo, la caída, la fuga...
Has sabido
con cada poro de la piel, sabido
que tus ojos, tus manos, tu sexo, tu blando corazón,
había que tirarlos
había que llorarlos
había que inventarlos otra vez.
Cortazar.
19 de febrero de 2011
18 de diciembre de 2010
28 de octubre de 2010
Caballo de Carton
Cada mañana bostezas, amenazas al despertador
y te levantas gruñendo cuando todavía duerme el sol,
mínima tregua en el bar, café con dos de azúcar y croissant,
el metro huele a podrido, carne de cañón y soledad.
Que buena estás corazón, cuando pasas grita el albañil
el obseso del vagón se toca mientras piensa en tí,
la voz de tu jefe brama “estas no son horas de llegar”
mientras tus manos archivan tu mente empieza a navegar.
Ambiguas horas que mezclan al borracho y al madrugador,
danza de trajes sin cuerpo al obsceno ritmo del vagón,
hace siglos que pensaron: “las cosas mañana irán mejor”
es pronto para el deseo y muy tarde para el amor.
y te levantas gruñendo cuando todavía duerme el sol,
mínima tregua en el bar, café con dos de azúcar y croissant,
el metro huele a podrido, carne de cañón y soledad.
Que buena estás corazón, cuando pasas grita el albañil
el obseso del vagón se toca mientras piensa en tí,
la voz de tu jefe brama “estas no son horas de llegar”
mientras tus manos archivan tu mente empieza a navegar.
Ambiguas horas que mezclan al borracho y al madrugador,
danza de trajes sin cuerpo al obsceno ritmo del vagón,
hace siglos que pensaron: “las cosas mañana irán mejor”
es pronto para el deseo y muy tarde para el amor.
Tirso de Molina, Sol, Gran Vía, Tribunal,
¿Dónde queda tu oficina para irte a buscar?
Cuando la ciudad pinte sus labios de neón
subirás en mi caballo de cartón.
Me podrán robar tus días, tus noches no.
¿Dónde queda tu oficina para irte a buscar?
Cuando la ciudad pinte sus labios de neón
subirás en mi caballo de cartón.
Me podrán robar tus días, tus noches no.
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