28 de julio de 2010

Ahora soy un axolotl

Hubo un tiempo en que yo pensaba mucho en los axolotl



Los imaginé conscientes, esclavos de su cuerpo, infinitamente condenados a un silencio abisal, a una reflexión desesperada

EMPTY

Ella se levanta la falda hasta las rodillas.
Camina riendo por el jardín con los pies descalzos.
Yo nunca aprendí a enumerar mis virtudes, en lugar de eso,
elijo ahondar en mis defectos.
Continúo mi camino bajando la colina, atravesando la hierba ya crecida, alta y marrón.
Y todavía por alguna razón, sigue siendo difícil dejar marchar mi dolor.
Dejarlo en el pasado junto al amasijo de hierros de ese viejo Cadillac solitario, que recoge lluvia en este campo.
Me sentiré siempre así, tan vacío,
tan distanciado! De estas salvajes puestas de sol rotas; De estas blancas, frías y húmedas mañanas en las que he crecido, estoy cansado.
Y aunque a través de mis labios agrietados y
polvorientos del “todo a cien” salieron en voz alta estas palabras, parece que nadie las escuchó.
Deja la blusa sobre la silla. Deja caer las flores de tu pelo y bésame con esa zona de tu boca tan pura.
A fuera la lluvia golpea ligeramente en las hojas y a mi me parece que nos están aplaudiendo,
por la delicada forma de hacer el amor.
Me sentiré siempre así, tan vacío, tan distanciado! Ya ves, vi mis demonios frente a mis ojos, me tendí desnudo boca abajo y te dije destrózame, hazlo como mejor sepas.
Ya ves, he ido y he vuelto al infierno tantas veces que debo admitirte que me aburre.
Hay muchas cosas que pueden matar a un hombre. Hay muchas maneras de morir.
Sí, y algunas ya muertas te acompañan. Hay muchas cosas que no entiendo.
Porqué hay tanta gente que miente.
Bueno, supongo que es el dolor que escondes lo que desata los fuegos dentro de ti.

27 de julio de 2010



Las canciones deben ser triste, por que siempre hablan de desamor, de fracaso; cuando estas en ese momento, tan escaso en la vida, de pasión compartida, no se escribe, se vive

8 de julio de 2010

A una mujer

No hay que llorar porque las plantas crecen en tu balcón,
no hay que estar triste
si una vez más la rubia carrera de las nubes te reitera lo inmóvil,
ese permanecer en tanta fuga. Porque la nube estará ahí,
constante en su inconstancia cuando tú, cuando yo
-pero por qué nombrar el polvo y la ceniza.
Sí, nos equivocábamos creyendo que el paso por el día
era lo efímero, el agua que resbala por las hojas hasta hundirse en la tierra.
Sólo dura la efímero, esa estúpida planta que ignora la tortuga,
esa blanda tortuga que tantea en la eternidad con ojos huecos,
y el sonido sin música, la palabra sin canto, la cópula sin grito de agonía,
las torres del maíz, los ciegos montes.
Nosotros, maniatados a una conciencia que es el tiempo,
no nos movemos del terror y la delicia,
y sus verdugos delicadamente nos arrancan los párpados
para dejarnos ver sin tregua cómo crecen las plantas del balcón,
cómo corren las nubes al futuro.
¿Qué quiere decir esto? Nada, una taza de té.
No hay drama en el murmullo, y tú eres la silueta de papel
que las tijeras van salvando de lo informe: oh vanidad de creer
que se nace o se muere,
cuando lo único real es el hueco que queda en el papel,
el golem que nos sigue sollozando en sueños y en olvido.
Cortázar

6 de julio de 2010

No te olvides de mí
porque sé que te puedo estimular

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