29 de mayo de 2010

Homero

Cuando sale del trabajo Homero viene pensando
que al bajar del colectivo esquivará algunos autos,
cruzará la avenida, se meterá en el barrio,
pasará dando saludos y monedas a unos vagos. Dobla en el primer pasillo y ve que va llegando y un ascensor angosto lo lleva a la puerta del rancho. Dice que está muy cansado y encima hoy no pagaron, imposible bajarse de esta rutina y se pregunta¨¿hasta cuando?¨
Se hace dificil siendo obrero hacerse cargo del pan
de tu esposa, tus hijos, del alquiler y algo más.
Poco disfruta sus días pensando en cómo hará,
si en ese empleo no pagan y cada vez le piden más . . qué injusticia que no se valore eficiencia y responsabilidad, porque él hoy se mató pensando y es lo mismo que uno más. Homero está cansado, come y se quiere acostar, vuelve a amanecer y entre diario y mates se pregunta
¨¿cuánto más?¨. Y es así, la vida de un obrero es así, la vida en el barrio es así y pocos son los que van a zafar.
Y es así, aprendemos a ser felices así, la vida del obrero es así y pocos son los que van a zafar.

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