Han pasado los años. Yo ya no temo ni creo. Y en todo caso, pienso, si merezco ser asado en la parrilla, a eterno fuego lento, que así sea. Así me salvare del purgatorio, que estaria lleno de horribles turistas de la clase media; y al fin y al cabo, se hara justicia.
Sinceramente: merecer, merezco. Nunca he matado a nadie, es verdad, pero ha sido por falta de coraje o de tiempo, y no por falta de ganas. No voy a misa los domingos, ni en fiestas de guardar. He codiciado a casi todas las mujeres de mis projimos, salvo a las feas, y por tanto he violado, al menos en intencion, la propiedad privada que Dios en persona sacralizo en las tablas de Moises: No codiciaras a la mujer de tu projimo, ni a su toro, ni a su asno.. Y por si fuera poco, con premeditacion y alevosia he cometido el acto del amor sin el noble proposito de reproducir la mano de obra. Yo bien se que el pecado carnal esta mal visto en el alto cielo; pero sospecho que Dios condena lo que ignora.
Galeano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario